miércoles, 22 de julio de 2015

CAMPING REVIEW: Cabañas en los árboles. Zeanuri (Vizcaya)










El camping review de hoy es algo fuera de lo común. Algo especial. Algunos pensarán que es una tontería... otros estarán deseando vivirlo.
Se trata de una escapada a un camping en el que no se ponen tiendas de campaña, ni caravanas. Estoy hablando de un camping de cabañas en los árboles.

Un lugar en el que apenas tendrás cobertura en el móvil, aunque no pasa nada, ni siquiera te acordarás de él. Simplemente respira y disfruta...

Llegamos al camping Zuhaitz Etxeak (Cabañas en los árboles) el sábado. Habíamos reservado con muchísima antelación pues es un camping con pocas plazas y están muy disputadas, sobre todo un fin de semana. La zona del camping es muy boscosa. Se trata de los alrededores del parque natural de Urkiola. De nuevo un pinar. Pino escocés, tan alto y rojo como podáis imaginarlo. 

La recepción tiene una decoración impecable y en seguida se siente lo poco transitado que está el camping. La recepcionista tomó nuestros datos, apuntó el menú que queríamos para cenar y nos dió nuestra cestita. (Así es, una cesta de mimbre con un mapa del camping, linternas para ambos y la llave de nuestra cabaña.)

Junto a la recepción se encuentran los carros cíngaros, que es la otra alternativa que ofrece el camping, algo más barata, y en el suelo, pero cuidadosamente decorados y de aspecto más que confortable.



Listos con nuestra cesta y nuestro mapa, cogimos el coche para dirigirnos a nuestra cabaña, a poco más de 1km de la recepción. Nuestra cabaña, aunque sencilla, es la que era la que está situada a más altura (17m) 

Subimos a la cabaña por la escalera que sube abrazando al árbol en que está encaramada. Terraza, Cama redonda, una pequeña mesa para cenar, y un gran ventanal, para ver pinos, pinos, y nada más que pinos. 


Sé que tenéis una duda: ¿cómo son los servicios de una casa en un árbol? Se trata de una taza convencional (más bonita en realidad) pero que en lugar de tener agua tiene serrín, un enorme cubo de serrín al lado. Asi que sí, tienes que enterrar tu cosas con serrín. No hay agua. Tranquilizaos, el serrín cubre las funciones del agua perfectamente, y las instalaciones están impecables. Ni olores, ni incomodidades. Nuestra cabaña no tenía agua corriente, asi que contaba con un lavabo, una jarra, y una enorme vasija que cubrió nuestras necesidades sobradamente. Me resultó incluso bonito utilizar una jofaina como lo hacían nuestros abuelos. Si lo consideráis necesario, hay otras cabañas que sí cuentan con agua corriente.

Una vez instalados, decidimos dar un paseo por el bosque hasta la recepción, en donde nos esperaba nuestra sesión de spa al aire libre. El spa en realidad no es más que una sauna y una gran baño de agua caliente con aceites esenciales, pero el entorno le da mucho más valor. Estar dentro de la gran bañera de madera con tu pareja, oyendo los pájaros cantar mientras anochece :) Una vez relajaditos y en paz, retomamos nuestro paseo (esta vez nocturno) hasta nuestra cabaña. El paseo de vuelta me gustó especialmente, nada más que la noche,  nosotros y nuestras linternas.



Poco después de volver a nuestra cabaña y encender las velas, llegó la cestita con nuestra cena. Un empleado del camping engancha un gran serillo al cabo de la polea con la que cuenta la cabaña. Cuando sales a subir tu serillo por la polea, ¡ya no hay nadie! Y dentro de la gran cesta hay un mantel, copas, vino, platos, y fiambreras que incluyen tu cena calentita y lista para disfrutar en medio del bosque, sobre una cabaña en un árbol, y solo la mejor compañía.



Fué una noche larga e inolvidable, tal y como detallamos en el libro de visitas!! 
Ah!! Por la noche desde la cabaña las únicas vistas que tendréis serán oscuras como la boca del lobo, y si hace viento, la madera de la cabaña y las escaleras crujen!! Asi que si decidís ir, debéis buscar una buena compañía a la que abrazar si tenéis miedo!! :-0



Al día siguiente nos levantamos tarde. Se estaba de maravilla en la cama. De nuevo subimos nuestro desayuno por la polea, y tranquilamente, nos dispusimos a abandonar ese paraíso!! No sin antes visitar la recepción para darnos una ducha y devolverles nuestra cestita.



Decir que recomiendo esta estancia es quedarme corta!! Eso sí, tendrá que ser una fecha especial, por que como habréis podido imaginar, el presupuesto para esta escapadita no se parece mucho al de un finde de camping normal...

Evidentemente le doy al camping Cabañas en los árboles 5 iglúes sobre 5








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