jueves, 8 de octubre de 2015

HOME SPOT: sillas de mimbre



Durante bastante tiempo he huido de un material que no me decía nada: el mimbre. Quizá era un reflejo de rebeldía porque a mí madre le encantaba... pero ya se me pasó.

El mimbre ha vuelto a mi vida y no solo en cestas, si no en un objeto decorativo de mucho más peso: sillas!! Para poder jugar con las texturas de los distintos materiales como recurso decorativo, es necesario contar con diversos materiales, y el mimbre, se lleva especialmente bien con la madera. 

Por eso en mi casa decidí situarlas en la galería, donde la pared está recubierta de láminas de madera.


Fotografía de la casa de Emma Chapman

Fotografía de la casa de Toshiko Shek



Puedes dejar el mimbre sin pintar en su tono natural, que es precioso, o jugar con algún tono neutro que le vaya bien como el blanco. Una gran silla de mimbre en una esquina de la habitación se convertirá en el centro de todas la miradas.

Si sois más atrevidos, probad a pintar la silla de mimbre, que es un objeto tradicional, del color más cantoso y chillón que queráis. El contraste puede ser genial.

En el caso de mi rinconcito con dos sillitas de mimbre, éstas contrastan bastante por su tono azul petróleo. Yo ya las adquirí así, aunque una estaba a medio pintar y la terminé de pintar con verde musgo. Esperaba que los dos colores contrastaran y que tuviera un aspecto descuidado... el resultado fué imperceptible XD 

Estas dos sillas me las regaló mi amiga M Paz, y me encantan. 





Mis sillas ya son antiguas, pero tanto sillas de mimbre viejas como nuevas pueden ser la guinda de cualquier espacio, como un despacho, una salita, o una habitación. Si además se encuentran bien iluminadas, es un rinconcito de lectura maravilloso!




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