miércoles, 15 de marzo de 2017

Finde en las Merindades




Hace dos o tres años la provincia de Burgos era la gran desconocida para mí; muy cerca, pero desconocida. Sin embargo estos últimos años no pasan sin hacer una visita vecinal. Ya os conté el año pasado lo que me encantó el Valle de Sedano, y en esta ocasión hemos visitado las Merindades.

Miranda de Ebro (no sé si llamarlo pueblo o ciudad) sea lo que sea, me sorprendió por lo grande que es, aunque no es famosa precisamente por su belleza.
Lo peor de Miranda, es lo descuidado que está el casco histórico. Cuenta con unas cuantas calles de edificios centenarios abandonados y ennegrecidos por la polución y el paso de los años. Calles que por su valor debían haber sido preservadas peatonales y que sin embargo a pesar de estrecheces y adoquines tienen el tráfico propio de una carretera nacional. Una verdadera lástima. 

Lo mejor de Miranda es el gran puente que cruza en Ebro, y la gran  cantidad de comercios. Me sorprendió encontrar tiendas geniales que cuesta encontrar en Valladolid, no siendo en el centro, y que en Miranda, a pesar del tamaño, hay por todas partes: tiendas de fotografía analógica e instantánea, ropa, ropa, ropa, y sobre todo, tiendas para bebés y mamás. 

Aún estoy enamorada de la tienda Börn. Me la hubiera llevado entera, sencillamente. En su lugar solo compré un cambiador de viaje y una lucecita quitamiedos. Como tienen tienda online, me la apunté y ahora la ojeo de vez en cuando. Quizá sea mejor para mi economía no tener una tienda tan bonita cerca...




Y a pesar de que Miranda no sea muy bonita, tiene algunos de los pueblos más bonitos de España muy cerca. Merece la pena visitar Oña, por su monasterio; pero sobre todo, hay que ver Frías, y pasear por sus calles empedradas, sus casas, iglesias, y pararse a ver el conjunto del pueblo antes de entrar. 






El pueblo nos encantó, y el menú del restaurante ORTIZ, nos dejó enamorados. Cocina de diseño, deliciosa y cuidada en cada detalle. 100% recomendado. 


Y Eva viajó encantada porque le encanta fisgar todo lo nuevo, y además estaban sus primitos para jugar con ella. ¡No se puede pedir más!






















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